Granada, la maravilla del Sur        

Pocas ciudades tan bonitas y mágicas como Granada. No sólo por ser testigo incomparable de la fusión entre la cultura católica, la musulmana y la judía, sino por su gente, su diversión y su comida. Testigo de gran parte de la historia de la península, y tierra de mezcla cultural y religiosa a través de los años, sigue ofreciendo un mundo por descubrir a los viajeros que la visitan.

Si es cierta la frase “el sur también existe”, es especialmente cierta para Granada… Una ciudad pequeña, para caminar y disfrutar, con una de las herencias más importantes de España: La Alhambra y el Generalife… El pasaje a un mundo antiguo, que sin embargo está tan bien conservado que emociona caminar bajo sus salas, ornamentadas al más puro estilo musulmán…

Se puede llegar a Granada en autobús o tren desde prácticamente cualquier ciudad española. También es una buena opción tomar un avión hasta la vecina Sevilla, si es que uno se encuentra demasiado lejos o tiene demasiados años como para soportar un viaje de varias horas en autobús… Hay incluso aerolíneas de bajo coste que llegan a Sevilla.

Como se trata de una ciudad pequeña, cualquier hotel está relativamente cerca de todo lo que hay que ver; de todos modos, la Plaza Nueva es el centro neurálgico a nivel transporte. Allí pueden tomarse buses para toda Granada, incluyendo los “minibuses” que suben al famoso barrio del Albaycín y a la Alhambra.  (Otra opción muy bonita es andar desde el Albaycín bajo al alto, pero lleva su esfuerzo, ya que es un camino que siempre va hacia arriba!)
Estos dos sitios son los imperdibles para cualquier viajero; conviene reservar las entradas de la Alhambra con cierta anticipación, sobre todo para entrar de día. Las visitas nocturnas son más cortas, pero también merecen la pena, ya que toda la fortaleza musulmana se tiñe de un color naranja que no se olvida nunca.
Durante el día, pueden visitarse todos los ámbitos: la Alcazaba, los Palacios Nazaríes y el Generalife, mientras que por la noche, se trata de una visita más corta, con acceso a los Palacios Nazaríes exclusivamente. Para la visita diurna conviene disponer de una buena cantidad de horas.
Sin embargo, si también se planea visitar otros monumentos importantes, tales como la Catedral, el cercano Monasterio de la Cartuja, la Capilla Real (en donde descansan los restos de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, y de su hija, Juana “la loca”), conviene sacar el Bono Turístico de Granada, que se puede comprar en varios de estos monumentos. Además incluye 9 viajes en autobús y un día en el Bus Turístico, que ofrece distintas visitas guiadas. Este bono además ahorra las largas colas que suelen hacerse para comprar la entrada de la Alhambra en el mismo día de la visita.

En cualquier bar de Granada se pueden tomar abundantes y sabrosas tapas y –a diferencia de otras ciudades de España- aquí son totalmente gratis. Es decir que respetan la tradicional costumbre española de servir un plato con algo para picar cuando uno sólo pide una bebida. Otra cosa a tener en cuenta son las tostadas y sus tamaños: si uno pide tostada entera, serán dos pedazos de pan; mientras que “media” es sólo uno. Una deliciosa forma de prepararlas –y que se toma como desayuno- son las tostadas con aceite y tomate, parecidas al pan con tomate catalán, pero más abundante.

Sin embargo, para ir de copas, tapas y marcha, nada mejor que la calle de Elvira, en pleno centro y que ofrece desde comida andaluza, tapas y comida y teterías árabes y marroquíes hasta discos para bailar durante toda la noche. Estas teterías son una experiencia insólita para los que no conocen el mundo árabe y musulmán; sitios con mesas bajas en los que puede degustarse gran variedad de tés y fumar tabaco con flores en largas pipas de agua o narguillés. Como siempre están llenas de gente, conviene llegar temprano o ir en una tarde/noche fuera del fin de semana.

Para mayor información sobre la ciudad y lo que ofrece, podéis visitar: http://www.granada.org/ (página del Ayuntamiento de Granada) y http://www.granadatur.com/ (sitio de turismo del Ayuntamiento de Granada).

La Alhambra y sus dominios


Luego de la guerra civil del siglo XII, la taifa (pequeños reinos en los que se dividió el califato de Córdoba luego de la abolición del mismo) de los Ziríes – que era la “dinastía” de la zona de Granada-, traslada su capital a esta ciudad. Los Ziríes se instalan cerca del Albaycín, en el que ya existían algunos núcleos de población, especialmente judíos. La Alhambra que aún se puede visitar en nuestros días se comenzó a construir en el siglo XIII, bajo la dinastía Nazarí, por iniciativa de su fundador, Al-Ahmar. Esta dinastía fue el último sultanato de la península ibérica, hasta la reconquista en 1492. Es una ciudad que se pensó para el uso de los funcionarios y servidores.  Todos sus edificios están rodeados de una muralla  que se enlazaba con la muralla de Granada.
Actualmente hay varias modificaciones que se realizaron a partir de la reconquista católica, en 1492. El Palacio de Carlos V es también un edificio de gran interés, aunque resulta mucho más familiar para los europeos que el resto del conjunto.